De las palabras a las personas
Pero ya no vivía en España, ni tenía 18 años. Y aquí, en Austria, el camino es distinto.
Los psicólogos se centran sobre todo en evaluación y diagnóstico. Y para acompañar a personas en procesos de cambio, crisis o búsqueda personal, la vía más adecuada es otra: formarse como psychologische Beraterin, una figura profesional reconocida dentro de las profesiones sanitarias, parecida a lo que en español podríamos llamar terapeuta humanista.
No es fácil explicarlo en España. Si digo que soy terapeuta, muchas personas asumen que soy psicóloga.
Pero no lo soy. Soy psychologische Beraterin, counselor, o terapeuta, si prefieres un término más reconocible.
Lo cierto es que, después de tres años de formación intensiva, 750 horas de consulta con clientas reales, supervisión, y 150 horas de proceso terapéutico propio (además del que ya llevaba a mis espaldas), ofrezco un acompañamiento profesional, serio y comprometido.
Acompaño desde lo humano y lo profesional a personas que atraviesan crisis, bloqueos, decisiones difíciles o búsquedas vitales.
Mi trabajo no se centra en el tratamiento de diagnósticos clínicos —para eso hay otros profesionales especializados—, pero sí puedo estar contigo en todo lo demás: en lo que pica, lo que no encaja, lo que pide espacio y otra mirada.
Y si durante el proceso descubrimos que lo que necesitas se aleja de lo que yo puedo ofrecerte, no te dejaré sola. También es parte de mi trabajo ayudarte a encontrar el espacio adecuado para ti.